elayales lorenamartinEste año se cumplen nueve de mi última novela publicada, Eneko de Padura/Eneko Padurakoa.

Muchos años en blanco para un autor que venía escribiendo, y al que se le venía publicando, al ritmo de casi una novela por año.

En este tiempo ha habido algunos escarceos, algunos escritos sin ilusión ni fuste que han quedado ahí, en el cajón o, como mucho, comentados con algunas editoriales sin que tuvieran recorrido alguno. Varias son las razones de este silencio, razones que no es momento de comentar ahora.

Lo que ahora toca es disfrutar con la constatación de que para algunas novelas el tiempo es algo intrascendente. Hace unos días, Lorena Martín, una joven granadina afincada en Luiaondo (Álava), y a la que no conozco personalmente, me enviaba la fotografía que acompaña estas letras, comunicándome que acababa de adquirir las cuatro novelas que componen la saga de El Ayalés, publicadas en 2001, 2002, 2003 y 2006.

Si a la íntima alegría de saber que alguien compra una novela escrita por ti, se le suma el que es una novela publicada hace años, y a ambas cosas el que esa novela (saga en este caso) sea ni más ni menos que El Ayalés, la alegría se multiplica por mucho, porque siempre he manifestado, en privado y en público, que El Ayalés, sus cuatro novelas, son las novelas de mi vida, que no me hubiera importado terminar con su última entrega mi periplo en la literatura. Con El Ayalés cumplí un sueño almacenado en el alma desde la infancia.

En mi futuro está el retomar de nuevo la escritura, puede que a no mucho tardar, pero de momento me quedo con la inmensa satisfacción de que hoy, al cabo de los años, alguien dedique parte de su tiempo a sumergirse en las páginas de mis novelas y conocer así a Elías de Aldama, el Ayalés.

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