menottiPuede sorprender que incluya en esta página a alguien relacionado, íntimamente relacionado, con el fútbol, pero tengo mis motivos.

Primer motivo. Entiendo el fútbol como deporte y a éste como cultura. Que hoy en día el concepto de deporte esté tremendamente deformado de su concepción original y que el fútbol se haya convertido en arma arrojadiza entre parientes, ciudades, comunidades, países y continentes –veremos si en un futuro también entre planetas-, es un tema aparte.

Segundo motivo. César Luis Menotti es autor de tres libros. ¿Que los tres tienen como temática el fútbol? Pues sí, pero ello no los invalida como libros. Y aunque sólo fuera por esa condición de escritor, ya tendría cabida en cualquier página cultural.

Pero su aparición aquí no se debe a ninguno de los dos motivos expuestos, sino al tercero.

Tercer y último motivo. Sabios, sosegados y reconfortantes testimonios, sobre todo por venir de quien vienen, uno de los personajes más célebres del universo futbolístico y campeón del mundo con Argentina nada menos.
Dichos testimonios tuve ocasión de escucharlos el martes pasado en el programa El partido de las 12 de la Cadena Cope –la emisora que más nítidamente recoge mi pequeña radio en el pueblo de La Rioja en el que acostumbro a aislarme cuando puedo-.

Por un lado no tuvo empacho en reconocer que Cristiano Ronaldo ha sido justo ganador del Balón de Oro 2015 pues había sido mejor en el último año que Messi –recordar que Menotti es argentino-, pero que sus preferencias estaban depositadas en el guardameta Neuer, y justificó su opción con argumentos muy sensatos que no voy a reproducir aquí por escaparse del objetivo de este artículo.

Las palabras que me interesan las reproduzco literalmente.

«Yo lo que cuestiono a veces son estas metáforas de la muerte, y del morir, y del cuchillo entre los dientes...»

«¿Sacrificio ser futbolista? El mayor éxito que uno tiene es poder lograr vivir de lo que a uno le gusta hacer.»

«Sacrificio es el de aquel tipo que tiene que trabajar de colectivero (conductor de autobús) durante ocho o diez horas por día y no le alcanza para vivir.»

«Esto que también se lo escuché a Bielsa que el éxito atenta contra la familia y, bueno, la felicidad, yo digo ¡Dios mío!, yo fui el tipo más feliz del mundo y tuve tiempo para todo.»

«El jugador de fútbol entrena en algunas jornadas a doble turno, pero generalmente entrena a la mañana. La tarde tiene libre, descansa... Si quiere puede ir con su mujer a ver cine, teatro, a estudiar música, a lo que se decante.»

«Eso es lo que me molesta. No me molestan las ideas futbolísticas.»

Se da la circunstancia que César Luis Menotti habla de fútbol porque es su pasión y es de lo que entiende, pero sus reflexiones sirven igualmente para cualquier ámbito en el que alguien gana desorbitadas, exageradas, vergonzantes sumas de dinero por ejercer una profesión que le gusta, que le reporta fama y que ve compensados con creces los esfuerzos cometidos.

Posiblemente las palabras de El Flaco no calarán ni en una mínima parte de la gran masa de aficionados al deporte rey, ávidos por el contrario de ver a sus jugadores como a gladiadores, vengadores, conquistadores... Y a sus ídolos como dioses a los que todo es perdonable. Pero con que esa mínima parte dedique un minuto a reflexionar lo dicho por este argentino veterano, puede ser suficiente. Por algo se empieza.

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