becquer fotoTal día como hoy, 22 de diciembre, y a esta misma hora, las 10 de la mañana, fallecía en Madrid, hace 144 años, Gustavo Adolfo Bécquer.

Después de una vida de altibajos económicos, con más penurias que alegrías, cerró los ojos para siempre, paradójicamente, en un lujoso piso de la calle Claudio Coello nº 7, facilitado por el editor Rodríguez Correa, amigo de la familia.

Ese mismo día hubo un eclipse de sol en Madrid.

En su agonía, Bécquer pidió a su amigo y poeta Augusto Ferrán que quemase sus cartas porque según sus palabras "serían mi deshonra" y que publicasen sus versos porque "Tengo el presentimiento de que muerto seré más y mejor conocido que vivo". Tuvo también peticiones para que cuidaran de sus hijos. Sus últimas palabras fueron "Todo mortal".

Tenía 34 años.

Al igual que otros muchos poetas, músicos, pintores... reconocidos hoy día, Gustavo Adolfo Bécquer fue menospreciado en su tiempo, llegando a catalogarse sus versos de "suspirillos germánicos".

A través de sus escritos puede reconstruirse en buena parte el itinerario de su azarosa, apasionada y corta vida. Sevilla, Madrid, Soria, Veruela... son descritos en sus textos como fieles fotografías. Puedo dar fe ello porque hace años tuve la suerte de pasear por algunos de esos lugares. Sentado al pie de la cruz negra de Veruela, reviví, por momentos hasta "viví", la segunda carta de su colección Cartas desde mi celda.

Más conocido por su verso que por su prosa, hay varios poemas que indefectiblemente lo identifican. Quizá, el más popular de todos sea el de las oscuras golondrinas. Sin embargo, estimo que hay uno que, para mí al menos, es un acertado retrato de sí mismo:

Cuando miro el azul horizonte
perderse a lo lejos,
al través de una gasa de polvo
dorado e inquieto,
me parece posible arrancarme
del mísero suelo
y flotar con la niebla dorada
en átomos leves
cual ella deshecho.

Cuando miro de noche en el fondo
oscuro del cielo
las estrellas temblar como ardientes
pupilas de fuego,
me parece posible a do brillan
subir en un vuelo
y anegarme en su luz, y con ellas
en lumbre encendido
fundirme en un beso.

En el mar de la duda en que bogo
ni aun sé lo que creo;
sin embargo estas ansias me dicen
que yo llevo algo
divino aquí dentro.

 becquer firma

 

Las cookies nos permite mejorar la navegación. Al utilizar nuestros servicios, aceptas el uso que hacemos de las cookies. +info