lc portadaHace unos años, no demasiados, el investigador alemán Hubert Brieden diseñó y realizó la exposición Ein voller Erfolg der luftwaffe." Die Vernichtung von Gernika/Guernica am 26. April 1937 Geschichte und Gegenwart eines deutschen Kriegsverbrechens, que daba a conocer interesantes apuntes del nacimiento de esa fuerza militar y de su importancia en el desarrollo de la Primera Guerra Mundial y el comienzo de la Segunda.

En el Estado español, la exposición lleva el nombre de "... un pleno éxito de la luftwaffe." La destrucción de Gernika por la Legión Cóndor. Pasado y presente de un crimen nazi 
en la guerra del 36/37, y, tras inaugurarse en la propia Gernika, está siguiendo un serio periplo por el País Vasco.

En estos momentos, se está montando un documental de 13´ de duración destinado a acompañar y complementar la exposición.

En dicho documental interviene el propio Hubert Brieden, junto a expertos de primer orden, como el profesor Ángel Viñas, y los historiadores Xabier Irujo e Ingo 
Niebel, lo cual confiere al mismo un valor añadido. Unos y otros abordan el tema con dos enfoques paralelos: el oscurantismo que rodeó –y en cierta forma aún sigue rodeando- a la Legión Cóndor y el bombardeo de Gernika.

A las pruebas documentales –algunas de ellas de reciente descubrimiento- que Viñas e Irujo aportan en torno al bombardeo de Gernika, resulta del todo increíble que puedan quedar defensores –incluso en el ámbito de la investigación histórica- de lo que no fue sino una matanza premeditada y perfectamente planeada, defensores que basan –en la mayoría de los casos- sus hipótesis en datos, hechos, nombres... de los que rara vez apuntan las fuentes, y que sostienen hoy en día que el número de fallecidos en el bombardeo oscila entre las 24 y las 200 víctimas. En este punto, uno de los más controvertidos del triste episodio, creo que no hay debate más riguroso que tres datos constatados e indiscutibles: más de 6.000 personas congregadas en Gernika - tres horas de ataques con cazas y bombarderos – 31 toneladas de bombas (entre explosivas e incendiarias) arrojadas sobre la población.

Si con estos datos, y a la vista de las imágenes de la villa tras el ataque, sólo hubo 200 víctimas, soy el primero en reconocer que el 26 de abril de 1937 se produjo en Gernika uno de los mayores milagros de la Historia.

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