pastillaverdeNo entraba en mis intenciones inaugurar esta sección haciendo referencia a un hecho luctuoso, pero el fallecimiento de Gabriel García Márquez ha cambiado mis propósitos.
No voy a entrar a describir quién era este escritor ni a elogiar su obra ni, mucho menos, a correr a la primera librería a hacerme con un ejemplar de Cien años de soledad o El amor en los tiempos del cólera (dudo que la mayoría de los lectores no habituales conozcan más títulos de este autor). No hacía falta que García Márquez se muriera para que de repente se convierta en mi escritor favorito. Es uno de ellos desde hace muchos años.


Lo que me interesa resaltar de tan triste suceso son los comentarios que algunos políticos, literatos, etc. regalan ante los micrófonos o cuelgan en las redes sociales. Comentarios aludiendo –como es de rigor- a la triste pérdida, bla, bla, bla... añadiendo la coletilla <> o <>. ¿A cuento de qué viene el <> la obra de un escritor o de una escritora?
A mi juicio, la literatura no tiene fronteras, ni nacionalidades, no es española, ni vasca, ni catalana, ni gallega, ni canaria, ni francesa, ni alemana, ni guatemalteca. Es literatura, simplemente. Y me asquea que se utilice la mínima excusa para hacer bandera, cuando existen tantas maneras mucho más racionales y productivas de hacer bandera, o patria, o como cada uno quiera llamarlo. Más sensatos me parecen los críticos del Romanticismo tardío, que desdeñaban los poemas de Bécquer tachándolos de <>, a pesar de estar escritos en español. Aunque viendo cómo funcionan las cosas por aquí, tampoco me extrañaría que los que ahora lamentan la muerte de García Márquez recordando el idioma en el que escribía, hubieran catalogado sus escritos de <<fantasías colombianas="">> de no haber alcanzado aquél la celebridad que alcanzó.
Para terminar, y aprovechando que estamos en Semana Santa, todo esto me recuerda a la febril afición a hacer nuestro algo tan universal como la figura de Jesucristo y/o de la Virgen. Si sólo hubo un Jesús de Nazaret, y éste sólo tuvo una madre (como es costumbre entre los humanos), ¿a qué obedece que existan tantas... <>. Cristo de Medinaceli, Cristo del Gran Poder, Cristo de la Yedra, Santo Cristo de Esquipulas de Trenton... Virgen de Monserrat, Virgen de Begoña, Virgen de las Angustias, Virgen del Rocío, Virgen del Carmen... Y lo peor de todo no es acaparar para nosotros a uno o a otro Cristo o a una u otra Virgen, sino menospreciar –yo he sido testigo de insultos al Cristo de una cofradía <> a los de los demás.
Al menos en estos aspectos deberíamos dejar de lado fronteras, banderas, idiomas, países... y disfrutar –volviendo al tema de la literatura- de esa obra que tenemos ante los ojos.
Vaya en mi despedida un recuerdo afectuoso, admirado y reconocido a Gabriel García Márquez, escritor.

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