soneto1Ayer, 23 de abril, se celebró en el barrio bilbaíno de Santutxu la IIª edición del Día Internacional del Libro, a la que tuve oportunidad de asistir, al igual que el año anterior, y saludar a los autores locales -del barrio-, siempre entusiastas (Josune Magunazelaia, Sonia Córdoba y Alberto Valverde, Richard Agirre, Victor Gete y Andrés Galán), así como también a los dos autores invitados este año, Ángeles Ibirika y Fernando Palazuelos.

Los organizadores tuvieron el feliz acierto de recordar la figura del recientemente fallecido Pablo González de Langarika, suceso del que ya dimos noticia en su momento. En un acto sencillo –acorde con la personalidad de Pablo- se leyó uno de sus poemas, cayendo en mi persona la responsabilidad de hacerlo. Estoy tan lejos de ser rapsoda como de alcanzar el Nobel de Física, pero acepté la invitación, en la confianza de que Pablo, cuya trayectoria ha marcado el devenir de la poesía en Bilbao, perdonaría mi pobre, pero sentida declamación.

El poema elegido fue el soneto Llama al viento II, cuyos versos escribo a continuación.

LLAMA AL VIENTO II
Así, como si nada, levantarse
caminando despacio hacia el espejo
para verse los años y ese dejo
que produce la ceja, elevarse,

repasar los fracasos, asomarse
a ese tiempo llovido -tan añejo-,
jugar a ser... y verse en el pellejo
de ese otro que trata de zafarse.

Ver la nada ante ti, ir a su encuentro,
medir la luz, el llanto, el aire alzado...
la amargura que va buscando el centro,

y no mirarte más, dejar de lado,
por una vez y todas, desde dentro,
la ruina de este sueño derrumbado.

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