Hace cosa de un mes, se cruzó en mi camino una novela titulada La hondonada, escrita por una autora a la que hasta entonces desconocía: Jhumpa Lahiri.

la hondonadaPoco más de un mes después, celebro ese encuentro.

La hondonada se desarrolla entre India y Estados Unidos, y a lo largo de sus 400 páginas Jhumpa Lahiri presenta, del mismo modo con que un avezado crupier despliega las cartas sobre el tapete, las vidas de un puñado de personas interrelacionadas entre sí a partir del eje central de dos hermanos nacidos y criados en Calcuta.

Al concluir la lectura, cerré la novela y, con ella en las manos, me dediqué durante unos minutos a disfrutar del regusto dejado, porque La hondonada es una de esas obras que gustan sin empalagar, que satisfacen sin pesadez, que te hacen agradecer el tiempo invertido en beber todas y cada una de sus palabras, en pasar todas y cada una de sus páginas sin sentir cansancio o hastío.

Jhumpa Lahiri posee -como todo lo anterior siempre bajo mi humilde punto de vista- una narrativa exquisita, un vocabulario rico, un equilibrio en las formas y los tiempos con los que consigue que el viaje por su historia nunca agarrote ni los ojos ni la mente. Con una parquedad asombrosa de diálogos, desnuda a los personajes en una evolución trazada con sutil psicología.

Muchos más son los méritos de esta autora y de esta novela. El mejor homenaje que se puede hacer a ambas es recomendar su lectura y que cada cual los descubra por sí mismo.

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