Guiño curioso del 30 de septiembre de 2014

-El abuelo de Iñigo de Loyola-

 

guino curioso2El protagonista del Guiño curioso de esta semana es uno de los vascos más controvertidos y célebres de la Historia, uno de esos personajes cuya obra no sólo trasciende las propias fronteras sino que afecta de una u otra manera a los cinco continentes de este planeta: Iñigo López de Loyola, más conocido como San Ignacio de Loyola.

Como todos sabemos, este guipuzcoano de Azpeitia, nacido a finales del siglo XV en la torre de Loyola, abandonó la vida civil para emprender una vida nueva, dedicada por completo al servicio de Jesucristo. Estudió teología en París y Venecia y años después fundó la Orden de los Jesuitas, Compañía que pasó por distintos avatares a lo largo de los siglos y que hoy en día goza de respeto, prestigio y poder en todo el mundo.

Conociendo la trayectoria de nuestro San Ignacio, ¿cómo nos imaginamos a su familia más directa? ¿Cómo eran sus hermanos, sus padres, sus abuelos? ¿A qué se dedicaban, cómo vivían?

Con los datos presentados, podemos inclinarnos a que nació en el seno de una familia piadosa, devota de la fe cristiana, de existencia tranquila y en paz con su entorno.

Y en buena parte fue así, porque en aquellos tiempos, al igual que en los actuales, el acudir a misa y rezar de rodillas ante el altar no está reñido -por irónico que parezca- con robar al vecino, estafar a los jubilados o bombardear un país.

Podemos afirmar que doña Marina Sáenz de Licona, la madre de Iñigo -le llamo Iñigo porque el nombre de Ignacio le vino en edad adulta- era una mujer de buenas costumbres, temerosa de Dios, madre amante y fiel esposa. De su padre, don Beltrán, o de sus hermanos, podríamos decir cosas un tanto diferentes, pero vamos a centrarnos en el que, por sus hechos, podemos considerar más lejano a Iñigo López de Loyola: Juan Pérez de Loyola, su abuelo paterno.

Antes de meternos con este buen señor, vamos a esbozar un breve paisaje del momento histórico en el que se desenvolvió.

Nos situamos a mediados del siglo XV, es decir, allá por el mil cuatrocientos cincuenta y pico. Estamos en Guipúzcoa. Todas las villas están ya fundadas y en ellas se aglutinan artesanos, mercaderes, campesinos… que con su trabajo contribuyen a la prosperidad de la provincia. Pero esto no era bien visto por los Parientes Mayores, esa nobleza rural de ilustres apellidos, de poderosos linajes que se creía por encima del bien y del mal y que no dudaba en resolver con las armas cualquier contencioso que afectara a sus intereses. Así había sucedido durante siglos, pero llegó un punto en el que las villas se hartaron y decidieron pasar a la acción. Así, en 1451, ocho villas -Azpeitia, Azkoitia, Tolosa, Deba, Motrico, Guetaria, Villafranca y Segura- se coligan entre sí constituyendo una Hermandad, encaminada a hacerse fuertes frente a los abusos de los violentos Parientes Mayores. Cinco años más tarde, en 1456, dan un paso al frente y deciden vengar las vejaciones y agravios padecidos desde largo tiempo atrás. Atacan, queman y destruyen -al menos en parte- las torres de los principales linajes de la provincia, entre ellas la de Loyola. ¿Por qué? Pues porque el abuelo Juan era uno de los principales Parientes Mayores de la provincia, uno de los más activos y beligerantes. Buena prueba de ello es que en la carta que los Parientes Mayores agraviados redactaron para desafiar a las ocho atrevidas villas antes mencionadas, el abuelo Juan, nuestro Juan Pérez de Loyola, figuraba en segundo lugar, y eran unos cuántos los firmantes, que conste.

Cuando hablo de esa carta no me refiero a un papel más o menos bien escrito que se envió a alguien, no. El texto del famoso desafío se redactó ante notario y las intenciones quedaban perfectamente descritas. Decía lo siguiente: «A cada uno e cualquier de vos. Bien sabedes las causas del desafío: haber hecho hermandad e ligas e monipodios contra ellos, e haverle hecho derribar sus Casas-fuertes, y muértoles sus deudos e parientes, e tomádoles sus bienes e puéstoles mal con el rey… por las cuales dichas razones e causas… nos pertenece derecha voz de vos desafiar e façer guerra e cruel destruyçion de vuestras personas e bienes… Por ende… vos desafiamos a vos e a cada uno de vos, los susodichos, por nos, e por cada uno de nos, especialmente yo, el dicho Martín Ruíz de Gamboa, por mí e por Juan Pérez de Loyola… ». Aquí siguen los nombres de los demás jefes banderizos y después un requerimiento a que los villanos se provean de todo tipo de armas para su defensa, para acabar diciendo que el desafío fue otorgado ante Fernán Martínez de Garagarça, escribano público.

El documento fue clavado en las puertas de la iglesia de Azkoitia, para que pudiera ser bien visto por todos.

Aquello pudo ser el preludio de una matanza sin precedentes de no haber sido por la intervención del rey de Castilla, Enrique IV, quien viendo el cariz de la situación no dudó en preparar las maletas y personarse en la zona en conflicto. Con mucho tacto -pues no hay que olvidar que muchos de estos Parientes Mayores servían con sus armas a la causa de Castilla- dictó sentencia de destierro para muchos de ellos, y una de las más severas fue para nuestro abuelo Juan Pérez de Loyola, que tuvo que emigrar a la localidad de Ximena, en la provincia de Cádiz, en donde se pasó cuatro años combatiendo al infiel, corriendo a su cargo el gasto propio y el de los guerreros y vasallos que llevase consigo. Una de las penas más duras, como decimos, nueva prueba de que el abuelo de Iñigo de Loyola no era un mindundi dentro del mundo de los Parientes Mayores, sino, por el contrario, uno de los más feroces y arrojados.

Como vemos, Iñigo no acabó siguiendo los pasos de su abuelo, pese a que su trayectoria hasta los treinta años prometía ser así. Curiosamente, fue un episodio de armas el que desvió el rumbo de su vida. A partir de entonces, los genes de la arrogancia y de la tozudez, tan presentes en él, fueron utilizados de modo y para fines muy diferentes.

Las cookies nos permite mejorar la navegación. Al utilizar nuestros servicios, aceptas el uso que hacemos de las cookies. +info