poirot
La situación que está viviendo el planeta es propia de un libro o de una película de ciencia ficción. Si a principios de año alguien nos hubiera dicho que, a día de hoy, estaríamos encerrados dentro de los límites de nuestra provincia, después de haber estado confinados dos meses en nuestros hogares, le habríamos tildado, cuanto menos, de loco.

Está siendo un tiempo extraño, en el que filósofos, psicólogos y sociólogos (con titulación y sin ella) extraen conclusiones diversas y variopintas. A mi juicio, la única conclusión importante son las víctimas de la COVID-19, y con ellos sus familiares y allegados. A partir de ahí se pueden extraer millones de reflexiones, consideraciones, augurios…

Para los que hemos tenido la gran fortuna de no haber sido alcanzados por la pandemia, este confinamiento nos ha regalado, ante todo, tiempo. Un tiempo inesperado que cada uno habrá empleado como mejor haya sabido o podido. Para los amantes del cine y de las series, estos días sin fin han sido una oportunidad para ver de nuevo títulos legendarios, para ponernos al día de los últimos estrenos y también, ¿por qué no?, para dedicar unas horas a esas películas o series que no acostumbrábamos a ver por falta de tiempo, por su franja horaria o simplemente porque no nos atraían.

Dejando a un lado la preocupación constante del presente y del futuro inmediato, he disfrutado mucho ante la pantalla. Podría enumerar títulos y actrices, directores, guionistas, músicos… hasta llenar unas cuantas líneas. Pero voy a escoger solamente el nombre de la serie que me ha tenido sentado en el sofá de lunes a viernes y que me ha maravillado de nuevo: Agatha Christie: Poirot.

Para quien no haya leído a Agatha Christie recomiendo que no dude en conocerla. Cualquiera de sus novelas es garantía de entretenimiento, intriga, suspense, y una invitación constante a la deducción, porque la autora británica provoca constantemente al lector, juega con sus emociones y desafía su agudeza deductiva. Y Poirot, Hércules Poirot, es el personaje que mejor sabe reflejar las intenciones de su creadora.

Agatha Christie: Poirot está llena de episodios memorables: El misterio del cofre español, El misterioso caso de Styles, Peligro Inminente, Muerte en el Nilo, Asesinato en el Orient Express, Asesinato en el campo de golf, Maldad bajo el sol, Asesinato en Mesopotamia, El testigo mudo, El asesinato de Roger Ackroyd, Cinco cerditos, Sangre en la piscina, Un triste ciprés… A mi parecer, todos gustan, algunos embelesan, ninguno defrauda.

Varios han sido los actores que a lo largo de la historia han dado vida al peculiar detective privado belga. Tony Randall, Albert Finney, Peter Ustinov, Ian Holm… y los dos últimos, sino me equivoco, Kenneth Branagh y John Malkovich. Todos le han dado, sin duda con su mejor voluntad y con mayor o menos acierto, su toque, su impronta, pero para mí hay un actor que encarna a la perfección al detective descrito por Christie: David Suchet. Desde su físico hasta el más ínfimo de los muchos detalles característicos del personaje, Suchet es Poirot. Dejándome llevar por la pasión que me despierta este actor en esta serie, me atrevo a decir que Hércules Poirot nunca hubiera existido plenamente en la pantalla de no haberse encontrado por el camino con David Suchet.

Si a ello añadimos que la producción de la serie, emitida por la cadena británica ITV, es de una exquisitez británica -que es algo así como hablar de la célebre precisión de los relojes suizos-, que Poirot/Suchet fue arropado por Miss Lemon/Pauline Moran, Capitán Hastings/Hugh Fraser, e Inspector Jefe Japp/Philips Jackson, y acompañado en diferentes episodios por actrices y actores de la talla de Michael Fassbender, Jessica Chastain, James Faulkner, Damian Lewis, Emily Blunt, Toby Stephens, Gemma Jones, Tim Curry, Barbara Hershey o Alice Eve entre otros, sólo nos queda deducir que la serie se trata de una obra de arte.

Poco, o nada, más puedo añadir. Quizá tan sólo que quienes no la hayan visto, prueben. Seguro que será de su agrado. Y si no es así, al menos habrán podido disfrutar de un trabajo hecho a conciencia.

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