pau donesEl cáncer, ese feroz enemigo al que poco a poco se va ganando terreno pero que continúa dejando en el campo de batalla un escalofriante número de muertos, se ha cobrado una nueva víctima: Pau Donés.

Todo lo que ahora pueda decirse de Paú Donés es bien sabido: su profesión como publicista, sus fracasos en el mundo de la música hasta aquella inolvidable La Flaca, que le procuró –a él y al grupo Jarabe de Palo, del que era guitarrista y vocalista- un nombre y un reconocimiento en el universo musical, su continuidad en lo más alto con Depende, Bonito… La fundación de su propio sello discográfico, Tronco Records… Pero lo que debe quedarnos, como enseñanza, como mensaje, es la honestidad y la humildad con la que Pau Donés se paseó siempre por la calle y por los escenarios. Su cara visible era la musical, su cara oculta era la privada, como debe ser, aunque para un famoso no sea del todo posible reservar su faceta personal.

Pau Donés creó su propio estilo, preñado de alegría, de optimismo, de romanticismo sin empalagos. Un estilo al que, a buen seguro, rendirán tributo artistas en próximas fechas como homenaje a un buen colega. Un estilo y una voz que siempre estarán ahí. Ésa es la batalla que el cáncer nunca podrá ganar.

Y no, no confundamos, el fallecimiento de Donés no es más importante que el del más mísero fallecido anónimo. Simplemente, le conocía más gente. Y su muerte entristece y enfada sobremanera porque estando lleno de vida sólo se le ha permitido disfrutarla 53 años, y no todos ellos de una manera plena.

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