alvaro bermejoEl personaje que aparece en la foto lleva por nombre –eso dice él-, Álvaro Bermejo, es natural –habría que comprobarlo- de San Sebastián y vino al mundo –por lo que parece- en 1959.

Posiblemente, se estará usted preguntando a qué vienen tantas dudas, pero es que de este elemento debe cuestionarse todo -por seguridad-, ya que entre otros medios de ganarse la vida ejerce uno por el que se ha hecho más famoso que por sus libros: plagiador.

No quiero hacer de esta noticia un barreño en el que vomitar la indignación, la rabia y el desprecio que el sujeto me produce. Prefiero dejar constancia de los datos aparecidos en prensa y en las redes sociales.

Publicado en Facebook el pasado 9 de octubre por el Certamen de Relatos Cortos Tierra de Monegros:

El jurado del Certamen de Relatos Cortos "Tierra de Monegros" ha decidido retirar a D. Álvaro Bermejo Marcos el segundo premio del concurso obtenido el pasado año 2014 en su decimosexta edición por haber constatado que su obra premiada "La adoración de los pastores" incumple las bases del concurso.


En concreto, el jurado ha tomado esta decisión tras conocer y comprobar la coincidencia casi textual con el cuento titulado "Comunión" del escritor Marcos Crotto, cuento ganador del Premio Juan Rulfo 2011. Las bases del "Tierra de Monegros" establecen que solamente pueden participar cuentos originales que no hayan sido premiados ni estén presentados en otros certámenes.
Por todo ello, el jurado decide retirar el premio y hacer pública esta decisión para salvaguardar la reputación del Certamen y del jurado. Además, se reserva tomar las medidas que considere necesarias para que se reintegre la dotación económica del premio y los perjuicios derivados de esta situación. Asimismo, se le niega a este autor volver a participar en ninguna otra edición de este Certamen.

Entrevistado en el diario argentino La Nación, Crotto declaraba: "Me parece cómico. Si uno ve el historial de Bermejo, es muy trucho. Leí que su cuento es casi exacto al mío, salvo que al final hay un fusilamiento y en mi relato, una horca. Es lógico, el fusilamiento es más español o tiene su espacio en la tradición artística española".

Publicado el pasado 8 de octubre en La Vanguardia:

El jurado del XX Premio de Narrativa de la Asociación de Periodistas de Ávila ha despojado del galardón al donostiarra afincado en Madrid Álvaro Bermejo (1959), tras confirmar que el relato ganador, "Chez Fritz", había sido reconocido en otro certamen e incluso tiene "pendiente su publicación".
Tras recordar que las bases del premio hablan de trabajos inéditos y no premiados en ningún otro certamen, la Asociación de Periodistas de Ávila ha otorgado el primer premio al trabajo finalista titulado "La vida es sueño", de Antonio Salinero, residente en Valladolid.
Según ha informado hoy en nota de prensa la asociación organizadora, Salinero acudirá el próximo 19 de octubre a Ávila para recoger en el parado Nacional este galardón dotado don 1.200 euros y una estatuilla realizada por el artista abulense Nacho Martín.
Tanto el jurado como la Asociación de Periodistas de Ávila "deploran la negligencia y el comportamiento" de Álvaro Bermejo, quien "mantuvo oculto" que el trabajo ganador había sido premiado con anterioridad.
Según los organizadores, se trata de una actitud que "perjudica su propia imagen y la del premio", de ahí que la Asociación "se reserve la posibilidad de tomar medidas que considere necesarias".

En Wikipedia se reseña que la trayectoria de este truhán no viene de ahora, pues ya en 1988 se generó cierta polémica al obtener «el Premio de Cuentos Ciudad de San Sebastián en su versión en euskera con el título Egunsentirantz, cuando el propio autor ha solido jactarse públicamente de desconocer el idioma».

La última hazaña de este pirata literario ha sido desvelada, precisamente, por uno de los agraviados, el escritor Pedro Ugarte. El 5 de noviembre, Ugarte publicaba lo siguiente en su página de Facebook:

En 1989 Alvaro Bermejo ganó el III Premio Max Aub de Relatos, convocado por el Ayuntamiento de Segorbe. El finalista fui yo. Lo curioso es que muchos años después he descubierto que el cuento ganador, "La torre de Casandra" es una copia literal de "La viajera", relato de Manuel Mújica Laínez. Cambian los nombres y algún rasgo circunstancial, pero el cuento es el mismo al 99%. Me honra que el autor de "Bomarzo", uno de los grandes de la literatura argentina, fallecido en 1985, dejara como primer finalista al novato de 25 años que entonces era yo, a pesar de que el reconocimiento, los aplausos y el dinero se los llevara el miserable cuya foto publico aquí. Por cierto, en 2015 al tipo este le han retirado un segundo premio en un concurso aragonés porque el jurado descubrió que había presentado, con otro título, una obra de Marcos Crotto, relato que había obtenido el Juan Rulfo, en París, cuatro años antes. Quién sabe cuántas veces, entre 1989 y 2015 habrá hecho exactamente lo mismo. En la complicada jerarquía literaria, el escalón más bajo lo ocupan las sabandijas. Bien, esta es una de ellas. Si en algún concurso (sigue presentándose a todos, habidos y por haber) sale su nombre, por favor, hagan comprobaciones: puede estar imponiéndose a los autores más jóvenes el mismísimo Mark Twain.

Si ya las trampas de este juntaletras –perdón, copialetras- calientan la sangre, la hacen hervir al saber que uno de los damnificados es una figura de la talla personal, intelectual y literaria de Pedro Ugarte, a quien desde hace años profeso una sincera admiración y un profundo respeto.

Como queda patente, la picaresca no murió con el Siglo de Oro. Pícaros, tramposos, embaucadores, fulleros, bribones, timadores, sablistas, estafadores, siguen vigentes en nuestros días. El protagonista de esta noticia es prueba de ello.

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