conversaciones jodraHace unos días, conversando con mi inseparable amigo Jodra, salió a relucir el tema de la Madre Patria, ese término de muchos matices con el que algunos políticos y/o aprendices de políticos, designan a España en referencia a las tierras del Nuevo Mundo, es decir, a América, o, para ser más exactos, a América del Sur y Centro América.

Y Jodra, poco amigo de las palabras cuando la indignación le araña la garganta, me tendió uno de los muchos libros que porta en su macuto y, con un hábil movimiento de sus dedos, me lo puso ante los ojos abierto por una página determinada. Tomé el ejemplar y me encontré con el siguiente poema de Pablo Neruda:

 VIENEN POR LAS ISLAS (1493)

Los carniceros desolaron las islas.
Guanahaní fue la primera
en esta historia de martirios.
Los hijos de la arcilla vieron rota
su sonrisa, golpeada
su frágil estatura de venados,
y aun en la muerte no entendían.
Fueron amarrados y heridos,
fueron quemados y abrasados,
fueron mordidos y enterrados.
Y cuando el tiempo dio su vuelta de vals
bailando en las palmeras,
el salón verde estaba vacío.

Sólo quedaban huesos
rígidamente colocados
en forma de cruz, para mayor
gloria de Dios y de los hombres.

De las gredas mayorales
y el ramaje de Sotavento
hasta las agrupadas coralinas
fue cortando el cuchillo de Narváez.
Aquí la cruz, aquí el rosario,
aquí la Virgen del Garrote.
La alhaja de Colón, Cuba fosfórica,
recibió el estandarte y las rodillas
en su arena mojada.

A la conclusión de la lectura cerré el libro, miré a Jodra y éste, encogiéndose de hombros, dijo sin emoción alguna pero con un gran convencimiento: Pues eso.

Las cookies nos permite mejorar la navegación. Al utilizar nuestros servicios, aceptas el uso que hacemos de las cookies. +info