menchumenchu cartelSi Menchumenchu apareciera en una fotografía del París de los años 60 sería muy difícil identificarla como "extraña". No quiero decir con ello que Menchumenchu esté chapada a la antigua, al contrario. Pocas generaciones más inquietas, más entusiastas, más vanguardistas y felizmente osadas que aquella que bulló en la década mencionada en la Ciudad de la Luz.

Todo en Menchumenchu evoca dulzura, sensualidad, ternura, cierta fragilidad. Hay artistas que ensayan un halo especial para hacerse notar, para seducir. Puedo dar fe de que en Menchumenchu todas esas cualidades son innatas.

La conocí en un momento y en un trabajo que poco, o nada, tenían que ver con su versión más artística. Y entonces, como ahora, es la misma. Para ella, el arte es una manera de vivir. Ella misma es arte. Y eso ni se ensaya ni se improvisa.

 

 

CHARLANDO CON...: Suele preguntarse quién se esconde detrás de tal o cuál seudónimo. Yo sé que usted no se esconde detrás de nada ni de nadie, por eso prefiero preguntarle ¿quién vive detrás del seudónimo Menchumenchu?
MENCHUMENCHU: Una mujer que se dedica a dibujar. Es la repetición de mi nombre. Hace ya mucho tiempo compartí piso con una amiga que siempre que me llamaba, lo hacía dos y adopté esto.

CHC: Las siguientes cuestiones enmárquelas en su infancia:
CHC: ¿Cuándo descubrió el arte?
M: Lo descubrí en los libros escolares, me fascinaba.
CHC: ¿Qué era el arte?
M: Era una forma de hacer las cosas más interesantes.
CHC: ¿Cómo vivía el arte?
M: Con ojos curiosos, me hacía sobrellevar el día a día.
CHC: ¿Soñó en algún momento con ser artista?
M: Sí, quizá cuando empecé a querer prepararme para dedicarme profesionalmente a ello.
CHC: Y, si es así, ¿en alguna disciplina concreta?
M: El dibujo.
CHC: ¿En qué momento la pintura, el dibujo, fue "algo más, algo diferente"?
M: El año que cursé COU. Empecé a asistir a clases para prepararme el acceso a la Universidad.

CHC: Ahora, de adulta, ¿cómo definiría el arte?
M: El Arte es el modo que tiene el ser humano para expresar y representar todo aquello que le sucede.

CHC: Cuéntenos a grandes rasgos cuál ha sido su trayectoria artística hasta llegar a Soñantes.
M: Comencé en el mundo del arte después de licenciarme. Una de mis primeras experiencias artísticas fue la de formar parte de "Eskerrealdea Plastika" allá por el 2000. Una propuesta en la que nosotros éramos los "novísimos". He tenido varias exposiciones individuales en las que cabe destacar la de la galería bilbaína de Juan Manuel Lumbreras.
Nunca he dejado de dedicarme a ello, aunque si ha habido una etapa en la que me he alejado del circuito de exposiciones. "Soñantes" es una propuesta que parte de Roser Xandri, galerista del Espai Cavallers en Lleida, y que junto con Sonia Alins la hemos dado forma .

CHC: ¿Por qué se ha decantado por el dibujo?
M: Es la base de la representación, tengo formación clásica y eso ha imprimido carácter a mi dedicación.

CHC: ¿Y por qué por los retratos?
M: Me interesan las personas, me fascinan sus rasgos y cómo estos cambian en las distintas edades.

CHC: ¿Hubo en algún momento de su vida algún hecho, alguna persona que fuera el detonante para su afición/pasión por el dibujo?
M: Creo que encontré a la persona adecuada en el momento adecuado. Me encontré con Ricardo Flecha, imaginero religioso, que fue quien me preparó para acceder a la Universidad. El año previo a entrar en la facultad fue complicado a nivel personal y encontré en el dibujo una manera muy valiosa de expresarme.

CHC: Aunque peque de ignorante, le pregunto: ¿qué diferencia a la pintura del dibujo?
M: Se puede decir que es cuestión de técnicas, académicamente establecidas, aunque actualmente esa diferencia se ha diluido con la mezcla de diversas técnicas en diferentes soportes.

CHC: ¿Necesita tener una idea clara en su cabeza para ponerse a dibujar o comienza tanteando, esperando encontrar el camino?
M: Necesito tener al menos una idea clara... Jajaja, aunque luego el camino me lleve a otro lado.

CHC: ¿Confía en la inspiración?
M: Sí, pero mejor que me pillé trabajando. Esta frase no es mía, es de Picasso, pero me parece de lo más acertada.

CHC: ¿Cómo definiría la inspiración?
M: Es ese momento en el que ves claro lo que quieres dibujar y cómo lo vas hacer.

CHC: Cuéntenos cómo es su proceso creativo.
M: Bueno, cada obra lleva uno diferente, aunque suelo trabajar sobre fotografías, a veces éstas las hago yo o encuentro alguna que me resulta inspiradora por lo que me dice. Y luego la trabajo con diferentes técnicas.

CHC: ¿Es exigente consigo misma?
M: Trato de serlo, ser indulgente no ayuda a conseguir los mejores resultados.

CHC: ¿Deshecha mucha obra?
M: Bastante. Dibujar con técnicas tradicionales no permite el CTRL + Z. Jajaja

CHC: ¿Qué siente cuando se da cuenta de que ha puesto punto y final a una obra?
M: Esto suele suceder un momento, pasado un tiempo a veces la recuperas y te pones de nuevo sobre ella.

CHC: ¿Siente lo mismo al finalizar cualquier trabajo o hay algunos más significados que otros?
M: Es que a veces hay trabajos que pueden resultar más anodinos, que te sirven para resolver cosas (nuevos volúmenes, colores, trazos), y estos hallazgos los vas incorporando a otra obra. Con lo que cada uno puede tener valor en sí mismo.

CHC: ¿Es de mucho retocar una obra una vez terminada?
M: Trato de no hacerlo. Para ello mejor no tenerla a la vista.

CHC: Uno de los temores que se atribuyen a los autores literarios es el del folio en blanco. ¿Existe también entre los dibujantes el miedo al lienzo en blanco?
M: Sí, es un momento que depende de cómo te enfrentes a él puede ser paralizante.

CHC: Bastantes de sus trabajos tienen como modelo, o al menos como inspiración, a personas reales. ¿Le es más fácil trabajar con un modelo que con la simple imaginación?
M: Sí, es por una cuestión de detalle en los rasgos, esto me fascina.

CHC: ¿A qué persona o personaje, tanto actual como pasado, le gustaría retratar?
M: He dibujado mucho a Frida Khalo, tiene mucha fuerza.

CHC: A su juicio, ¿cuáles son las principales virtudes de un/una dibujante?
M: Transmitir con su dibujo. A veces hay dibujos muy simples que cuentan mucho.

CHC: ¿Y cuántas de esas virtudes posee Menchumenchu?
M: Yo trato de transmitir lo que yo siento con las imágenes que dibujo. Son los espectadores lo que tienen que decidir si les llega.

CHC: ¿Y en qué necesita mejorar?
M: Me gustaría simplificar en cuánto llegar a la esencia sin necesidad de alardes técnicos.

CHC: ¿Cómo definiría su estilo?
M: Ahora estoy trabajando con retratos realistas a bolígrafo en los que se incluye caligrafía y puntadas de hilo.

CHC: Como espectadora, ¿qué estilo de pintura prefiere? ¿Barroco, cubista, hiperrealista, impresionista, manierista, abstracto, neoclásico...?
M: Pues la verdad es que siento necesidad de verlo todo, cada estilo me aporta cosas que forman parte de mi sustrato. Me gusta tanto perderme por el museo de Bellas Artes como por el Guggenheim.

CHC: ¿Quién es su dibujante o pintor favorito?
M: Me gusta mucho Paula Bonet, la expresividad de su lápiz y el uso del color. Y Edward Hopper, me encantan sus atmósferas.

CHC: ¿Por qué?
M: Me inspiran.

CHC: ¿Considera que se valora más a artistas, digamos, antiguos, como Miguel Ángel, Leonardo, Velázquez, Zurbarán, Rembrandt, el Greco, Goya... que a los actuales?
M: Bueno, creo que el ser humano como especie necesita procesar todo lo que sucede, también el arte, esto le lleva tiempo. Algunas cosas se empiezan a valorar desde la distancia.

CHC: Si se hiciera una encuesta a pie de calle preguntando por nombres de artistas antiguos y actuales, ¿qué grupo cree que saldría ganador?
M: Antiguos, por lo que menciono en la pregunta anterior.

CHC: ¿Qué opina de esas obras modernas que, salvo los muy entendidos, nadie entiende?
M: Soy de la opinión de que el arte contemporáneo necesita ser explicado para hacer que las obras te resultan más cercanas. A veces consigue transmitirte sensaciones sin más, pero para llegar a todos se necesita de la didáctica del arte.

CHC: ¿Considera que, como sucede con la literatura, el nombre del autor pesa muchas veces más que el valor de la obra, es decir, que un aficionado se puede sentir influenciado y condicionado por la firma del artista?
M: Desde luego, en el arte, como en otros campos. Es el peso de la fama.

CHC: ¿Cree que muchas veces se valora a un artista por el precio de sus obras?
M: Desde luego, el mercado del arte tiene sus propias cotizaciones.

CHC: Para solucionar este "vicio", ¿cree que habría que presentar las obras sin firma?
M: No, se encontraría la manera de sobrevalorarlo de otro modo.

CHC: ¿Cree que se mitifica en exceso a los artistas? Le pregunto esto porque a menudo la frase más simple, que en boca de un ciudadano corriente pasaría del todo inadvertida, en labios de un artista cobra una altura desproporcionada.
M: Creo que el conjunto de la profesión no está mitificado, más bien lo contrario. Aunque si bien hay algunos que consiguen un estatus y estos son los que son observados y todo aquellos que digan o dejen de decir cobra un sentido diferente, quizás porque son generadores de opinión.

CHC: ¿Piensa que hay mucho "artista" que está viviendo del cuento, de saber venderse personalmente?
M: Hay algunos que hacen de esto su única obra.

CHC: Y al contrario, ¿cree que puede haber personas con un gran talento, e incluso con una gran obra, que bien por su timidez, o falta de promoción, o poco interés mediático, permanezcan totalmente anónimas?
M: Sí, aunque los nuevos canales de comunicación ahora son más amplios y puedes llegar sin necesidad de exponerte personalmente.

CHC: ¿Qué opina de todas esas personas que se apuntan a un curso de dibujo simplemente por hacer algo diferente?
M: Me parece fantástico, si están motivadas, adelante.

CHC: La literatura tiene relación directa con el cine y con el teatro. ¿Con qué otra disciplina artística tiene maridaje el dibujo?
M: Creo que el dibujo es la base de muchas representaciones, si lo piensas está presente en todas las artes.

CHC: ¿Hay algún tema con el que jamás se atrevería?
M: No sé, aunque todo es cuestión de proponérselo, no?

CHC: Y por el contrario, ¿cuál es el tema, o los temas, que está deseando tocar?
M: Actualmente estoy dándole vueltas a hablar de la maternidad, abordándola de manera realista en sus múltiples aspectos. Y estos días que se está hablando tanto de las políticas de conciliación y de las propuestas de Apple y de Facebook para ofrecer a sus trabajadoras la posibilidad de congelar sus óvulos... En fin, creo que esto merece unos buenos dibujos.

CHC: ¿Considera que la pintura, el dibujo, están cercanos a la ciudadanía?
M: Creo que ahora más que nunca hay canales más cercanos.

CHC: ¿Qué papel juegan actualmente los museos?
M: Pues depende de la política de cada cual, pero los más tradicionales a veces resultan un poco santuarios.

CHC: Y a su juicio, ¿qué papel deberían de jugar?
M: Deberían ser ventanas abiertas al Arte.

CHC: Si le dejaran actuar, ¿qué cambiaría, qué innovaría, qué inventaría para que un/una dibujante pudiera acercar más su obra al público?
M: Conozco los canales, pero no me siento capacitada para inventar nuevos, pero creo que Internet es inmenso para ello.

CHC: Tomando de nuevo como ejemplo el tema de la literatura, un escritor/a puede exponer su obra al público en los escaparates de las librerías. Para un/una dibujante, ¿cumplen esa función las galerías de arte?
M: Las galerías de arte forman parte del establishment del Arte y cómo tal puede resultan un circuito muy cerrado sólo apto para unos pocos. Aunque depende de por dónde te muevas, no es lo mismo hablar de Galerías en Madrid por ejemplo que en New York o París.

CHC: ¿Se puede vivir del dibujo, de la pintura?
M: Sí, aunque es difícil. Depende de cómo lo sepas vender.

CHC: ¿Cree que las instituciones apoyan lo suficiente al arte, en particular a la pintura?
M: La pintura forma parte de la Cultura, esa gran olvidada de las instituciones de este país en general.

CHC: ¿Considera que hay colectivos privilegiados dentro del abanico artístico?
M: Como colectivos, es difícil definir dentro de un panorama tan desolador como el actual.

CHC: ¿Considera que hay, o que puede haber, artistas favorecidos por un determinado partido político?
M: Bueno, el arte puede tener un aspecto propagandístico muy favorecedor a la política.

CHC: Un supuesto: una de sus hijas está dibujando y a usted le parece que no tiene "madera". ¿Qué le aconsejaría?
M: Depende de su entusiasmo... Puede que no tenga aptitudes, pero el dibujo también tiene mucho de actitud.

CHC: Usted ha trabajado durante años en el equipo de producción de una reconocida productora bilbaína, Bitart New Media. En su trabajo, ¿volcaba de alguna manera su vena artística o se trataba de una tarea más bien mecánica?
M: De ninguna manera, estaba muy lejos una cosa de otra.

CHC: Tocó también el mundo del audiovisual, con el cortometraje Algo de la abuela Rosa, en el que fue la autora del guión y que asimismo dirigió con la impagable colaboración de un profesional de la talla y del talento de Alejandro Girona. ¿Por qué ese proyecto? ¿Cómo lo vivió? ¿Volvería a repetir experiencia con un nuevo proyecto?
M: Entonces tenía una historia que quería contar y lo hice, porque estaba rodeada de recursos para ello, tanto técnicos como humanos. Lo viví con mucha alegría. Sí, ¿por qué no?, cuando se vuelva a cruzar otra historia.

CHC: ¿Qué quiso expresar con Algo de la abuela Rosa?
M: El corto cuenta la historia de un hallazgo, una caja llena de pensamientos manuscritos de la abuela fallecida que en manos de un adolescente resulta ser muy valiosa. Para mí este corto es como un retrato de lo que fue esa abuela.

CHC: Algo de la abuela Rosa se ha proyectado en numerosos festivales internacionales y, lo más importante, con excelentes resultados de crítica y público. ¿Qué siente?
M: Estoy contenta, fue una toda una experiencia.

CHC: ¿El éxito de Algo de la abuela Rosa ha influido de alguna manera en su salto con fuerza, en su reencuentro formal con el dibujo?
M: Bueno, forma parte de un camino vital aunque no es que una cosa me llevara a la otra.

CHC: ¿Qué es Soñantes?
M: Una exposición que actualmente se puede ver en Bilbao, en la que se puede ver obra gráfica de Sonia Alins y mía. Digamos que tiene tres partes. La común, dónde hablamos de la Mujer y su condición en la sociedad, de la imagen construida de sí misma y por los demás. Otra parte, que yo la llamó de los durmientes, son diez dibujos de gente dormida que están acompañados por textos de poetas vivos. Y una tercera parte donde Sonia desarrolla más el tema femenino.

CHC: ¿Por qué el nombre de Soñantes?
M: Porque somos las que hemos soñado con estas obras. Hemos trabajado un poco desde el surrealismo para darles forma.

CHC: Dígame en pocas palabras quién es Sonia Alins.
M: Es una ilustradora catalana de amplia trayectoria que ha querido llevar su trabajo por derroteros más artísticos.

CHC: Y con las palabras que quiera cuál es su relación con ella.
M: Es una amiga y la culpable de que mi nombre se repita dos veces. Jajaja

CHC: ¿Cuál ha sido hasta el momento el recorrido de Soñantes?
M: Pues viene desde Lleida y esperamos llevarla a otras ciudades.

CHC: ¿Qué espera de esta exposición?
M
: Que llegue, que se vea, que conmueva.

CHC: ¿Dónde trabaja Menchumenchu? Me refiero a su espacio de creación.

M: Es un espacio de coworking en Deusto, donde convivimos varios proyectos. Estoy rodeada de gente emprendedora.

CHC: ¿Tiene en sus intenciones futuras disponer algún día de un espacio particular, aislado, personal, o se siente más cómoda e inspirada rodeada de personas creativas?
M: Por el momento me siento a gusto así.

CHC: A todos aquéllos que aún no han visto Soñantes, ¿qué les diría para que se acercaran?
M: Que van a disfrutar de un trabajo hecho con muchas ganas.

CHC: ¿Cómo ve su futuro artístico?
M: Trabajando y probablemente abriendo fronteras.

CHC: Y, ¿cómo le gustaría que fuera?
M: No me disgusta verme así.

CHC: Para terminar: siempre que hemos hablado de su nueva etapa con el lápiz en la mano la he sentido, plena, ilusionada, esperanzada, viva, feliz. Si alguna vez dejara de sentirse así, ¿abandonaría o se daría un tiempo para reencontrarse y volver con más fuerza?
M: Nunca dejaré de dibujar. Puede que no tenga proyectos de exposición o encargos, pero el dibujo siempre me acompañará.

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