La pastilla verde

El viejo y abandonado puente de San Martín de la Vega

pastillaverdeHace años, en unas conferencias sobre arqueología, celebradas si no me equivoco en la localidad alavesa de Luiaondo, el arqueólogo e investigador Agustín Azkarate pronunció unas palabras que me causaron tanto malestar como preocupación. No puedo reproducir literalmente sus asertos, pero venían a decir que a menudo, demasiado a menudo y muchas veces sin que se tenga noticia de ello, desaparecen para siempre monumentos, pequeños pero irrepetibles monumentos: ermitas, torres, caseríos, molinos, calzadas, hornos, puentes… Las razones son varias, y van desde la ignorancia más inocente hasta el interés más mezquino. Sea como sea, con esos humildes «montones de piedras» perdemos una parte de la Historia, y con ella cultura, raíces y conocimiento.

Reflexiones sobre la muerte y algunas actitudes posteriores

pastillaverdeSiempre me ha sorprendido, y a la vez maravillado, el poder de la muerte para convertir a personas deleznables en difuntos merecedores de beatificación. Es muy habitual que quienes han padecido abandono, indiferencia, ausencia de cariño e incluso malos tratos, vayan dibujando con el paso del tiempo un retrato bien diferente del finado/a.

De concursos y jurados

pastillaverde¿Sabes bailar una peonza al tiempo que tocas El cóndor pasa con la flauta? ¿Eres capaz de hacer desaparecer un elefante al conjuro del Abracadabra? ¿Puedes eclipsar al mismísimo Frank Sinatra con tu voz de crooner?

Pues tanto si partes nueces con el culo como si ejecutas un número acrobático digno del Cirque du Soleil, tanto si tu mérito se reduce a contar chistes malos o entonar el himno de la Champions a base de eructos como si tu habilidad alcanza a bailar como los ángeles, tienes cabida en cualquiera de esos concursos made totum revolutum en los que se admite todo tipo de actividades artísticas, aunque este término venga grande a más de un número de los que pueden verse semana tras semana. Pero ojo, antes de lanzarte a alistarte a uno de estos castings, ten presente dos cosas:

Escritor querido, escritor ignorado

miguel williamLos astros se conjuraron para que los dos autores reconocidos mundialmente como los más grandes de la Historia vinieran a este mundo en el mismo siglo, con una diferencia de diecisiete años a favor -si por favor entendemos el nacer antes- del español.

A la hora de su muerte los caprichosos astros atinaron aún más, pues se conjuraron para que ambos genios fallecieran en el mismo año, 1616, y casi en el mismo día, aunque no tuvieron en cuenta que Miguel y William se regían por calendarios diferentes.

¡Titiriteros al paredón!

pastillaverdeRaúl García y Alfonso Lázaro eran, hasta el pasado viernes día 5 de febrero, dos humildes titiriteros que intentaban ganarse la vida de pueblo en pueblo y de ciudad en ciudad con sus espectáculos de guiñol. Hoy son conocidos en medio planeta. No, no es que uno de sus números haya sido elegido para ser representado en la gala de los Oscar ni en el nombramiento del príncipe heredero en alguno de esos países bendecidos por el Altísimo con un subsuelo preñado de petróleo.

Malos tiempos para la Lírica

pastillaverdeLa frase que encabeza este artículo fue uno de los estribillos más coreados en la movida de los 80. Germán Coppini, cantante de Golpes Bajos, lo repetía una y otra vez con su voz seca y su acento desencantado.

Hoy, más de treinta años después, la frase cobra, tristemente, actualidad y vigencia. Malos tiempos para la Lírica. Y para los líricos.

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